PINTURA VICTORIANA… ALMA-TADEMA ©

“Belleza es la verdad,verdad es lo bello.
Otro saber no tienes ni precisas.”
(J. Keats “Oda a una griega”. 1819)

Patio interior del Museo Reina Sofia

Patio interior del Museo Reina Sofia

La época victoriana fue larga. En las artes plásticas se reflejó todo el puritanismo y la rigidez de esta etapa en la historia del Reino Unido de Inglaterra. Momentos de revolución industrial. La pintura de la sociedad se mostraba entusiasmada entre prerafaelistas y simbolistas, con un sentido estético por primera vez de “arte por el arte”.
En definitiva… “Un sueño de mujeres hermosas…”, según Alfred Tennyson.
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Los tabúes y el corsé de la vida victoriana no son tópicos. Fueron la constante durante años hasta que poco a poco se fuero destruyendo gracias a un progreso económico constante. La creencia en una sociedad más avanzada y con mejores medios de vida hizo que la estética de la hermosura humana se liberase. Y la cultura de Roma y Grecia era el paradigma del hedonismo.
Sir Lawrence Alma-Tadema (1836-1912) fue un pintor neerlandés neoclasicista de la época victoriana, formado en Bélgica y establecido en Inglaterra desde 1870.
Simeon Solomon (1840 -1905), fue un pintor judío, prerrafaelista inglés, homosexual, despreciado, y obligado a aflorar toda su heterodoxia personal y artística en un mundo estrechamente ligado a los comportamientos estereotipados. Las grietas solo las percibieron los hombres y las pocas mujeres que se declararon artistas integrales.
La colección de Pérez Simón es amplía en su recorrido y variada en sus preferencias. Así se disponen pintores tan emblemáticos como Emma Sandys, Simón Solomon, William Clarke Wontner, Strudwick, Arthur Hugues, Pointer, Henry Arthur Payne o John W. Waterhouse. Impresionante la “Venus Verticordia” de Rosetti, casi un canon de belleza dibujada con una maestría inigualable.
No podía dejar de asomarse Frederic Leighton, que con su “Crenaia, la ninfa del río Dargle”, se asoma a las aguas quietas de la mitología griega.
“Las rosas de Heliogábalo” de Alma-Tadema, punto central de un recorrido por los viajes a la cultura grecorromana lo inundan todo. Elagabalus, de la Historia Romana Augusta Vol. II, pasaje 21/5 le sirvió de inspiración.
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Desprenden la delicadeza y el refinamiento del clasicismo. Se atraen y se separan. Descubren su perfil y desvelan sus formas. La sensualidad y el placer de anunciar un futuro cargado de optimismo. Todo duraría hasta una Primera Guerra Mundial que rompió ese nexo estético entre la Roma Imperial, la Grecia de su Siglo de Oro y la Inglaterra de la Reina Victoria. image
Un idilio fructífero, y hasta hace poco oscurecido por las corrientes vanguardistas posteriores.
Desde el patio central del museo Reina Sofía, respiraba delicadeza y una inmensa ternura, entre los dibujos y óleos de mujeres vestidas con túnicas transparentes. Fue quizás el momento de descender en los ascensores acristalados cuando pude atrapar el aire dulce de está exposición.
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José Félix Sáenz-Marrero Fernández.

17 de Septiembre de 2014.

Fotografías de la Exposición de igual nombre. Museo Reina Sofía.

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