LAS IMPRESIONES DE FELIPE…©

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Acompañarle, arroparle, escucharle y leer detenidamente cada explosión de color fue parte de mi terapia.
Felipe trabaja, sonríe, trabaja, deleita con sus atelerianos sobrevolando los hermosos huecos del TEA, exactamente igual que cuando compartíamos pensión en Las Palmas de Gran Canaria. Pensión o piso, eso da igual. Me desdigo. No es el mismo. Nunca ha sido ese pintor, arquitecto, escultor, grabador ni artista plástico altivo y agrio que se le presupone a quien sólo vive para tres amores: sus creaciones, su familia y sus amigos.
Es tan solidario en su pintura que los horizontes de la espátula nunca alcanzarán sus dedos. Me vuelvo a desdecir. Felipe Hodgson Ravina es más pintor que nunca. Ha elaborado con paciencia su método a base de docencia, de estudio, donde puede verse reflejado en todo lo que le rodea. De sorprenderse cada día y mirar a los ojos de los que nunca terminan de aprender.
Se ha convertido a la materia, a la densidad, al formato exacto que su formación de dibujante de creador de espacios. La pigmentación asombra. Su pintura obliga a cerrar los ojos y retener los abigarrados cúmulos de sensaciones placenteras.
Se adivinan sus etapas anteriores, el exacto y eficaz descuido de mareas emocionales que nos hacen olvidarnos del color gris de nuestras ciudades.
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Felipe es un humilde artesano de la teoría que se desenvuelve ente lienzos, caballetes, tubos apretados con mimo y aromas de reinterpretaciones sin final. Es un maestro.
Cuando lo abrazas sabes que lo estas haciendo fuerte porque sus poros pueden reventar de pigmentos antes de desembocar en una sonrisa.
Enhorabuena compañero.
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José Félix Sáenz- Marrero Fernández.

Fotografías y texto del autor. Cartel de la exposición.

13/12/2014

todavía con el calor del TEA…

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